¡Hola a todo mundo!
Soy Leydi Mejía y tengo 29 años (wow!, una eternidad, jeje). Inicié la escuela un poco antes que los demás de mi generación, así que a los 20 estaba graduándome de la Ingeniería en Agronomía, después vino una maestría relacionada con la carrera y al mismo tiempo un curso de inglés. Decidí estudiar Agronomía por que no quería estar encerrada en una oficina y era una forma de retribuir los desvelos a mis papás que son campesinos. Además el área de Química biológicas siempre me ha gustado, de hecho en el Colegio de Bachilleres estudie la especialidad en auxiliar de enfermería y por lo tanto también quise estudiar Ing. Química, Veterinaria o Sicología.
Mi encuentro verdadero con la docencia lo tuve en septiembre de 2005, después de un trabajo en el mismo ramo pero sin ejercer completamente la docencia. Los motivos que contribuyeron a tomar la decisión fueron desde el económico, circunstancial (aunque en la vida no hay nada aleatorio) y el vocacional. En mi estado es una gran realidad el desempleo y aunque quizá a veces lo negamos, los recién egresados necesitamos una fuente de ingresos, sin embargo, para muchos la docencia es el considerada como último recurso. A mi parecer, después de cuatro años creo que no es desprecio lo que hace a los jóvenes rechazar la docencia como profesión, sino el miedo a pararse frente a un grupo y tener el dominio de la situación.
En mi caso y con gran sinceridad he de decir que no hubo gran diferencia, pues probé como una fuente de empleo. Sin embargo, estoy orgullosa de obtener el puesto 3 días después de mi solicitud y de haberlo logrado por méritos propios. A partir de ese momento mi vida cambió. Descubrí que obtener un salario no es una tarea fácil y mucho menos en la docencia por dos motivos, uno es que esta profesión sabes que no te harás millonario y la segunda es que requiere mucha, mucha dedicación.
Ser docente ha significado una gran diferencia en mi vida. La mía ha sido más bien solitaria y me ha afectado el tener siempre compañeros escolares mayores que yo así que el convivir con jóvenes entre 14 y 18 años ha sido un poco el resarcimiento que he tenido por mi adolescencia no disfrutada completamente. Trabajar con adolescentes es muy grato por todas las lecciones que ellos puedan brindar, pero a la vez es el compromiso de egresar a jóvenes listos para ingresar a la vida laboral o universitaria y además legislativamente recibimos adolescentes y egresamos adultos.
He descubierto también que la actitud es muy importante al desempeñarse como docente, no sirve de mucho una clase excelentemente preparada y acotada en tiempo y recursos si no ofrezco un ambiente de confianza para que los chicos manifiesten sus dudas e inquietudes. Esa confianza sin sobrepasar los límites me ha servido para mejorar mi desempeño por que entonces los chicos se relajan y mejoran su aprendizaje.
A lo largo de estos 4 años he tenido muchas satisfacciones y desalientos. Las primeras son más gratas así que empezaré por ellas: en mi primer año impartía Fisiología General, Biología I y II y Bioquímica. Lo cual no parecía interesarle mucho a los jóvenes, sin embargo, uno de ellos está ahora en el 3er año de Veterinaria y en su primer año al encontrarnos me mencionó lo útil que le habían sido esos conocimientos y lo bien que se había sentido de llevar la delantera en su grupo. Es motivo de orgullo también el saber que muchos chicos se encuentran estudiando una carrera ahora y que siguen teniendo la confianza para hacerme preguntas que en la medida de lo posible pueda ayudar a resolver.
Podría hacer más extensa la lista, pero lo más importante creo es involucrarse y participar en la formación de los jóvenes, no puedo decir que he participado en preparar a algún estudiante para determinada olimpiada o concurso por que mi función está encaminada a un grupo de personas no a una sola. Para mi es satisfactorio que recuerden lo aprendido, que lo apliquen en su vida y que se encuentren motivados para desempeñar bien el rol que deseen.
Es común que lo doloroso se deje al final, así que por supuesto hay puntos de insatisfacción como el no lograr la aceptación total de un grupo, la poca colaboración o que su única motivación sea una beca o la transición hacia el matrimonio mientras crecen un poco más pero a mi juicio lo positivo que he encontrado en esta profesión rebasa con creces esto último

No hay comentarios:
Publicar un comentario